El Universo Fractal de Nassim Haramein
Para Haramein toda la creación se puede explicar desde la figura del tetraedro, es decir, la pirámide, en este caso, de base triangular. Dos tetraedros unidos, masculino-femenino, conforman la estrella de David y la multiplicación de tetraedros hasta 64 (el número de codones del ADN y el número de hexagramas del I Ching) nos conducen hasta una figura representada en todas las tradiciones espirituales llamada La Flor de la vida.
Las hipótesis de Nassim Haramein parten de asumir una cosmovisión donde la realidad se presenta de manera fractal y donde el humano es,literalmente, el centro del universo.
Curiosamente, la figura geométrica de la molécula del agua es un tetraedro, que es un transductor de la información del vacío. Curiosísimamente, el agua es el único elemento que se expande al enfriarse y se contrae al calentarse, es decir, que tiene una estructura termodinámica diferente, y se refleja en su geometría al enfriarse concretamente, hexagonal, como demostró Maseru Emoto con su agua helada. El copo de nieve es un vector de equilibrio hexagonal, fractal.
El Universo expande energía en el vacío el cual luego se curva para generar la gravedad. El Universo es fractal; sigue un movimiento de contracción (gravedad) y expansión (radiación electromagnética) que viene a ser como la sístole y diástole o respiración de los seres vivos.
Al igual que nosotros, el Cosmos respira, expirando energía desde el Vacío en el que está contenido el Todo para generar una singularidad que es la gravedad (curvatura del espacio-tiempo) que, simplificando mucho, englobaría la realidad material dentro de las múltiples posibilidades generadas.
Nassim Haramein predijo hace quince años que en el centro de cada galaxia hay un “agujero negro” (en inglés, “black hole”), cosa que la Ciencia ha demostrado hoy día como cierta. Esa y otras afirmaciones son progresivamente confirmadas por la ciencia oficial.
El llamado agujero negro (como las manchas solares) sería el lugar por donde se traspasa el sistema hacia otra dimensión y el lugar por donde fluye la energía desde otro Sol… como anticiparon los mayas. Es decir, la puerta de entrada a la LUZ. Nuestros átomos son miniagujeros negros. La célula vibra a 10 elevado a la 11, una cantidad asombrosa de energía que cumple la condición de Scharwchild para el agujero negro.
