"Señor del Mundo" una novela muy de actualidad.
"Señor del Mundo" de Robert Hugh Benson, publicada por editorial Homo Legens.
"Señor del Mundo (Lord of the World) merece un lugar junto a Un mundo feliz y 1984 entre los clásicos de la distopía de ficción. De hecho, aunque las obras maestras de Huxley y Orwell sean equiparables en valor literario, son claramente inferiores en valor profético.
Los dictadores políticos que daban a la novela-pesadilla de Orwell su siniestra potencia ya tuvieron sus días. Sin embargo, la novela-pesadilla de Benson se está haciendo realidad ante nuestros propios ojos.
La novela, escrita en 1908, se sitúa a finales del siglo XX. Aparece un caudillo, Felsenburgh, quien se convierte en Presidente de Europa y es aclamado por las multitudes como un nuevo Mesías. Habla todos los idiomas y se entiende con los representantes de las diferentes tradiciones culturales sin ningún problema.
Todos lo ven como el artífice de la nueva paz, centrada en un culto humanista. De hecho, él lucha contra las religiones en nombre de la “verdad”, y tras su discurso sobre la paz no esconde sino su ambición de poder.
En el planeta descrito en Señor del Mundo, el laicismo y el humanismo sin Dios han triunfado sobre la religión y la moral tradicional. Es un mundo donde el relativismo filosófico ha triunfado sobre la objetividad; un mundo donde, en nombre de la tolerancia, la doctrina religiosa no es tolerada.
Es un mundo donde la eutanasia es practicada ampliamente y la religión escasamente. El señor de este mundo de pesadilla es un político de apariencia benigna que ambiciona el poder en nombre de la «paz» y busca la destrucción de la religión en nombre de la «verdad». En un mundo así sólo una pequeña y encogida Iglesia permanece resuelta contra el demoníaco «Señor del Mundo».
El señor del Mundo predice que en el futuro surgirá un humanitarismo mundial de tipo totalitario que reducirá el cristianismo a una inocua moral privada. Ahí reside la actualidad de esta obra. Quien la lee no tienen dificultades para establecer paralelismos con la situación contemporánea en la que valores difusos tienden a imponerse sobre las convicciones profundas de la fe.
Benson es certero y nos retrata a la perfección una humanidad que vive en la periferia, en lo intrascendente, en lo insustancial. Una humanidad que se ha ido alejando imprudentemente del centro y que vive en la desorientación más profunda. Le dio un día la espalda a Dios, y cuando creía que no le veía, se lanzó al ataque de sí misma.
Así lo pensaba también Henry de Lubac, cuando decía que «no es verdad, como se dice en ocasiones, que el hombre no pueda organizar el mundo de espaldas a Dios. Lo que sí es verdad es que el hombre, si prescinde de Dios, lo único que puede organizar es un mundo contra el hombre».
Escrito desde un profundo conocimiento del hombre, esta obra es la demostración de que la tendencia laicista del siglo XX tiene un final claramente identificable: la manipulación y la cosificación del ser humano. Ahora, la pregunta es ¿hemos llegado ya a ese final?"
( Criteria Club de Lectores)
